Estamos apurando los 𝘂́𝗹𝘁𝗶𝗺𝗼𝘀 𝗱í𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗮𝗴𝗼𝘀𝘁𝗼 antes de la 𝘃𝘂𝗲𝗹𝘁𝗮 𝗮𝗹 𝗰𝗼𝗹𝗲.
Si eres 𝗱𝗼𝗰𝗲𝗻𝘁𝗲, puede que estés aprovechando para 𝘃𝗶𝗮𝗷𝗮𝗿 estos días, para hacer un 𝗯𝗮𝗹𝗮𝗻𝗰𝗲 de lo que funcionó y qué mejoras puedes implementar en este nuevo curso o bien dando un 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗮𝗻𝘀𝗼 𝗮 𝗹𝗮𝘀 𝗻𝗲𝘂𝗿𝗼𝗻𝗮𝘀.
En cualquier caso, seguramente estés cargándote de energía para 𝗰𝗼𝗺𝗲𝗻𝘇𝗮𝗿 𝗰𝗼𝗻 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗮𝘀 𝗴𝗮𝗻𝗮𝘀.
Y si necesitas ayuda, puedes echarle un vistazo a mi servicio de coaching educativo para docentes.
Cómo conectar con tu alumnado al comenzar las clases
Una de las preguntas que solía hacerme antes de comenzar el curso era: «¿𝘾𝙤́𝙢𝙤 𝙧𝙚𝙩𝙤𝙢𝙖𝙧 𝙤 𝙘𝙤𝙢𝙚𝙣𝙯𝙖𝙧 𝙖 𝙩𝙤𝙢𝙖𝙧 𝙚𝙡 𝙘𝙤𝙣𝙩𝙖𝙘𝙩𝙤 𝙘𝙤𝙣 𝙢𝙞 𝙖𝙡𝙪𝙢𝙣𝙖𝙙𝙤 𝙥𝙖𝙧𝙖 𝙘𝙤𝙣𝙤𝙘𝙚𝙧𝙡𝙤𝙨 𝙢𝙚𝙟𝙤𝙧 𝙚𝙣 𝙥𝙤𝙘𝙤 𝙩𝙞𝙚𝙢𝙥𝙤?»
Solía realizar diferentes dinámicas para saber sus gustos, sus preferencias, lo que les llamaba la atención o les interesaba más para ir adaptando las lecciones a sus inquietudes.
Una de ellas era escribirnos mutuamente una carta para conocerlos a ellos/as y ellos/as a mí.
Cuando nos encontramos con alumnado con necesidades específicas, no suelen mostrarlas abiertamente por miedo al rechazo, por sentirse diferentes al resto, por no ser acogidos como al resto, ….
Me pareció muy curiosa esta 𝗰𝗮𝗿𝘁𝗮 𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗮 𝗻𝗶ñ𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝗮𝗹𝘁𝗮𝘀 𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 que le dirigía 𝗮 𝘀𝘂 𝗻𝘂𝗲𝘃𝗮 𝗽𝗿𝗼𝗳𝗲𝘀𝗼𝗿𝗮 y que pone de manifiesto cómo los adultos complicamos más de la cuenta la situación, en lugar de aprender de 𝗹𝗮 𝗰𝗲𝗿𝗰𝗮𝗻í𝗮 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗻𝗶ñ𝗼𝘀 𝘆 𝗹𝗮𝘀 𝗻𝗶ñ𝗮𝘀 𝗻𝗼𝘀 𝗺𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗮𝗻.
Esta carta nos muestra, además, cuáles son sus sentimientos e inquietudes y cómo percibe su realidad.
La carta de Heidi Molbak
Por Heidi Molbak.
Querida maestra:
Estoy emocionada por estar en tu clase este año. Me encanta cuando nos sonríes, cuando nos lees historias y cuando nos das proyectos interesantes para hacer. Me encanta ir a la biblioteca con toda la clase y espero con interés nuestras fiestas en clase. Este año estoy intentando hacer muchos amigos y divertirme en la escuela.
Te escribo para contarte un secreto sobre mí. Mis padres piensan que necesitan hablar sobre mí, pero no se ponen de acuerdo en cuándo o cómo hacerlo. Mi mamá quiere darte un mes o dos para conocernos mejor. Creo que el director le dijo a mi mamá que esperara así. Mi papá piensa que la escuela debería haberte dado información sobre mi secreto antes del primer día. Al menos, mi papá dice que mi maestra del año pasado debería haberte contado mi secreto.
Como los adultos no se ponen de acuerdo sobre cómo contarte, creo que es mejor si te lo cuento yo misma. Tal vez juntas podamos llegar a un plan para mantener felices a todos los adultos. No quiero que mamá, papá o el director se preocupen por mí este año, ni que nadie se sienta triste, enojado, envidioso, loco o avergonzado por mi secreto.
Mi secreto es que leo libros por mí misma desde los tres o cuatro años, ya sé multiplicar y he aprendido que la división es lo contrario de la multiplicación, y amo las fracciones. Sé que usamos decenas en matemáticas porque tenemos diez dedos.
Hubiera prestado atención, lo juro, si hubieras contado la historia que mi tía Martha, la maestra de matemáticas, inventó para mí sobre los alienígenas de siete dedos que vinieron a la Tierra hace 7.000 años y, probablemente por tener siete dedos, hacían matemáticas con grupos de siete en lugar de diez. La matemática de los alienígenas se llamaba base siete. Es fascinante. También hay matemáticas de computadoras (base dos), porque las computadoras solo tienen electricidad como sus «dedos» y solo tienen dos «dedos» de electricidad.
Sé que estás muy ocupada. No espero que me hagas lecciones especiales. Está bien. Una vez escuché a mi tía Martha decir que soy autodidacta. «Auto» significa «auto», como en un automóvil que se mueve por sí mismo en lugar de por medio de caballos. «Didacta» tiene algo que ver con el aprendizaje. Tía Martha, cuando me llamó autodidacta, significó que aprendí mucho por mí misma. Incluso aprendí la palabra «autodidacta» por mí misma; ¡la busqué!
Entonces, ¿podemos llegar a un plan para mantener a todos contentos? Tal vez el bibliotecario de la escuela me permita revisar libros más difíciles, y pueda aprender de ellos. Tal vez puedas dejarme hacer tus tareas más difíciles. Por ejemplo, tal vez pueda hacer mis tareas de matemáticas sobre la base siete en lugar de la base diez. Eso haría feliz a mamá, especialmente si tía Martha le cuenta a mamá acerca de los alienígenas de siete dedos.
O si estamos escribiendo poemas en clase, tal vez pueda escribir uno sin usar la letra «e» o emplear un símil, metáfora o zeugma (que no es un animal, ¡aunque suena así!). O si estamos elaborando oraciones, puedo hacer que las mías se junten en una historia que incluya las diez palabras que todos los demás están aprendiendo y diez palabras más difíciles.
Sería realmente genial si, en algún momento y lugar, quizás una vez a la semana, pudiera pasar tiempo con niños mayores que lean los mismos libros que yo, o estudiar matemáticas divertidas con otros niños que amen las matemáticas tanto como yo. Aunque mis compañeros de clase son muy agradables, a veces me siento sola cuando la gente a mi alrededor no entiende lo que pasa en mi cabeza.
Sé que tienes que tratar a todos en nuestra clase por igual, por eso nos das las mismas hojas de ejercicios, estamos en el mismo grado y podemos ser amigos. Sí, quiero amigos. O al menos, no quiero tener enemigos. No quiero ser molestada en el patio de recreo por ser diferente, o por responder a todas tus preguntas en clase. Por favor, disculpa si a veces no levanto la mano cuando sé la respuesta o si complico más de lo necesario. Me resulta difícil saber lo que esperan de mí.
Quiero aprender cosas nuevas que aún no conozco. Quiero hablar contigo sobre mi secreto y cómo me siento al respecto. Quiero que tú, mamá y papá entiendan que haré todo lo posible para hacer amigos en nuestra clase, pero también necesito otros amigos, que puedan jugar ajedrez conmigo y hablar de libros interesantes.
Prometo que, si estoy ocupada aprendiendo, prestaré mucha más atención. Si aprendo más, mis padres estarán felices y mi mamá se relajará. Aprender más también me permitirá divertirme más. Por favor, intentemos resolverlo. ¿Está bien?
Sinceramente,
J.R.
PD: Creo que mi mente opera en base dos, ya sea aprendiendo o no.
Y tú, ¿conoces otras técnicas?
¿Qué te parece esta propuesta de escribir una carta para conoceros mejor unos/as a otros/as?
Te leo en comentarios.









