¿Cómo mejorar los resultados académicos?

Marzo representa un mes decisivo en el calendario escolar, ya que se encuentra pasado el ecuador del curso: aún estamos a tiempo de tomar acción para mejorar los resultados que hemos obtenido hasta ahora. El primer trimestre suele ser más de adaptación por una vuelta de unas largas vacaciones y, a menudo, también coincide con los cambios de ciclo educativo.

  A menudo los adolescentes con los que trabajo me comentan durante la sesión de análisis que se distraen con facilidad, que no consiguen concentrarse durante mucho tiempo, que les cuesta ponerse a estudiar, preguntándome qué pueden hacer para ser más constantes. ¿Te sientes identificada o identificado con estas afirmaciones? Te cuento 10 pasos que puedes aplicar y que les está funcionando a mi alumnado:

1. Establece un horario de estudio regular y asequible

Dedica un tiempo fijo cada día para estudiar. La constancia y consistencia ayuda a crear un hábito. Seguir una rutina establecida hará que te cueste menos trabajo comenzar a estudiar. Recuerda establecer un horario que sea asequible y se adapte a tu disponibilidad.

2. Crea un espacio de estudio óptimo:

Limpia tu mesa de todo aquello que no necesites durante el tiempo de estudio, así evitarás distractores. Deja solamente el libro, cuaderno o notas de la asignatura que vas a estudiar, así como el material necesario para ello: papel, lápices, bolígrafos, … Para evitar distracciones, deja el móvil en otra habitación. Si usas el ordenador, desactiva las notificaciones de las redes sociales y correo electrónico.

3. Aplica la técnica Pomodoro:

Estudia en intervalos de 25 minutos con descansos cortos de 5 minutos. Esta técnica mejora la concentración y ayuda a evitar la procrastinación. Ayúdate de alarmas para avisarte de los bloques de 25 minutos, así como los descansos de 5 minutos. Recuerda repartir los bloques de estudio de 25 minutos en las horas que vas a dedicar a estudiar, hacer deberes, preparación de trabajos, … Un tema por cada bloque te ayudará a mejorar la concentración. Establece, por ejemplo, intervalos de 25min+5min durante 2 horas de estudio. El último bloque de 25min dedícalo a repasar el contenido estudiado durante los bloques anteriores. Si vas a estudiar durante 3h, recuerda hacer un descanso más largo, de unos 10-15min, tras 90min de estudio.

4. Haz pausas de descanso activo.

Durante la sesión de estudio, realiza pausas activas fuera de la sala en la que estés estudiando. Aprovecha para tomar algo, hidratarte, hacer estiramientos, bailar o cantar tu canción favorita, ejercicios de respiración conscientes, …Evita quedarte sentada en la misma silla repasando las redes sociales. El movimiento favorecerá que tu cerebro se resetee.

5. Utiliza mapas mentales y esquemas.

Representa la información de manera gráfica para visualizar las conexiones entre los conceptos a estudiar. Los esquemas te ayudan a sintetizar la información con los puntos clave. Los mapas mentales son especialmente útiles para temas más complejos o bien para aterrizar ideas sobre un trabajo o proyecto que vas a presentar, a modo lluvia de ideas.

6. Repasa periódicamente.

Aplica el principio de repetición espaciada. Dedica un día de la semana a repasar todo lo aprendido durante la misma. Utilizar el repaso periódico después de un día, una semana y un mes, fomentará la memoria a largo plazo, reforzando, así, el aprendizaje.

7. Enseña lo que aprendes.

Explicar un tema a otra persona o grabarte la voz mientras simulas que explicas a la clase te ayudará a reforzar tu comprensión. Al escuchar la grabación, podrás autoevaluarte analizando qué llevas mejor y qué necesitas repasar. Además, podrás anotar posibles preguntas de examen tras escuchar el contenido. Estas preguntas te ayudarán a realizar el repaso periódico visto en el punto 6.

8. Técnica de intercalado.

Alterna entre diferentes temas o materias durante las sesiones de estudio. Agrupa los deberes por su similaridad en ejecución: redactar, resolver problemas o hacer ejercicios, leer, estudiar, … Esta técnica mejora la habilidad de aplicar el conocimiento en contextos variados. Puedes utilizar la técnica Pomodoro: utiliza cada bloque para un tipo de tarea en concreto según hayas agrupado los deberes.

9. Refuerza con técnicas multisensoriales.

Combina diferentes formas de aprender: lee en voz alta, escribe resúmenes a mano, escucha grabaciones con tus notas, repasa en voz alta mientras caminas por la habitación, … Cuantos más sentidos involucras, mejor retienes la información.

10. Mantén hábitos saludables.

Es imprescindible tener un buen descanso. Durante las horas de sueño, el cerebro procesa y almacena la información adquirida durante el día, además de proceder a la regeneración celular y el fortalecimiento del sistema inmunológico, siendo una gran ayuda para mantener el equilibrio emocional.

   Alimentarse con una dieta equilibrada evitando las bebidas y alimentos azucarados mejorará el rendimiento.

Realizar ejercicio físico de manera regular tiene un impacto directo en el rendimiento académico, cognitivo y emocional, ayudando a reducir el estrés y la ansiedad, y mejorando, así, la memoria y el aprendizaje.

   Aplicar estas técnicas de manera regular y consciente marcarán una gran diferencia en tus resultados académicos. Para que una información perdure en nuestra memoria no es suficiente con que le hayamos prestado atención en clase o al leerla en casa, sino que debemos pensar en su significado y tratar de explicarla o bien escribirla evitando copiar la información directamente. Repasar esta información de manera periódica combinando diferentes técnicas multisensoriales te ayudará a retenerla en la memoria a largo plazo

   Recuerda que: ¡El éxito depende de la disciplina y la práctica!

  ¿Qué paso a pasos vas a comenzar a aplicar hoy mismo?

Artículo publicado en la revista internacional Antetodo Magazine, marzo 2025.

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